Ideeledradio.- En menos de dos meses, cuatro reos acusados de narcotráfico y uno por delito de robo agravado, obtuvieron su libertad presentando documentación falsificada ante las autoridades del INPE. A estos casos se sumó la violación de cinco internas en el penal cusqueño de Quenqoro, por parte de cinco agentes penitenciarios.
Estos hechos son sólo una muestra de la profunda reorganización que necesita el Sistema Nacional Penitenciario y que han obligado a la ministra de Justicia Rosario Fernández a aceptar la renuncia de Leonardo Caparrós como jefe del INPE y designar a Jorge León Ballén como nuevo titular

Javier Llaque Moya, ex Director de Piedras Gordas y ex miembro del Consejo del INPE, conversó con Ideeleradio y consideró como un error que ante cada crisis, se pida la cabeza del sector. Opinó que es imposible que una institución camine con tantos cambios en su interior
“Es imposible que una institución pueda caminar con cambios en periodos tan cortos. Desde que este gobierno inició son cinco cambios, Rosa Mávila, Benedicto Jiménez, luego el general Carrión, Leonardo Caparrós. Veamos que esta nueva gestión pueda realmente planificar no a seis meses, sino a un mes o dos años temas de personal penitenciario, que no significa que porque los sueldos sean bajos se sigan cometiendo los errores que cometan. Creo que primero debe haber estabilidad en el cargo, que signifique un plazo prudencial para poder no solamente presentar las medidas que se van a llevar a cabo sino ejecutarlas. Debemos exigir que en un plazo de 60 días qué cosa se va hacer en el INPE”; aseveró.

A su turno, el presidente de la Comisión de Justicia del Congreso, Juan Carlos Eguren indicó que se requiere una reforma profunda al interior del INPE y que eso pasa por un tema de gerencia pública, por incorporación de tecnología y lucha contra la corrupción. Propuso la tercerización de los servicios y la privatización de los penales como ocurre en otros países. Señaló que bajo este esquema, el Estado básicamente daría una garantía de la puerta hacia fuera y de la puerta para adentro sería una administración técnica y profesional
“El presupuesto del INPE ha crecido significativamente y gran parte de los recursos asignados no se utilizaron. Las razones, el tema de la eficiencia de la administración pública o (ausencia de) cuadros técnicos en gerencia pública. El Estado en su conjunto, son corporaciones que administran servicios y tienen que tener cuadros gerenciales, técnicos, trabajar con metas, objetivos, resultados medibles. Ese es el nuevo esquema, no una organización política para acomodar personas con carné, eso se debe descartar”, declaró.
Tras el escándalo suscitado en el INPE, la ministra de Justicia Rosario Fernández no habló de una reforma integral, tan sólo mencionó una reorganización administrativa. Encomendó, deshacinar los penales, aplicar un sistema moderno de control de internos y anunció la firma de un convenio con el ministerio de Justicia para evitar más excarcelaciones.

Para el ex jefe del INPE Wilfredo Pedraza Sierra, las medidas adoptadas resultan ser insuficientes. Señaló que la implementación de estas acciones en la medida que sean respuestas a la coyuntura no tendrá ningún impacto, tras considerar fundamental que se diseñe una política de mediano y largo plazo
“Creo que hay un enorme desconocimiento de la problemática carcelaria real, de buena fe o de mala fe. El hecho es que siendo tan importante el tema de cárceles con su relación con la seguridad ciudadana no se dimensiona el problema en su magnitud. Mientras no haya apoyo político, decisión del gobierno tomada al más alto nivel de enfrentar el tema de cárceles. Mi impresión es que en unos meses más, volveremos a ver escándalos como éste y nada habrá pasado. Y eso sería penoso porque el esfuerzo que se hace tendría que tener continuidad y sobretodo apoyo político que es necesario en un tema así”, enfatizó.

David Lovatón Palacios , director del Instituto de Defensa Legal coincidió con estas declaraciones y advirtió que por el momento el Ministerio de Justicia no tiene la capacidad de controlar todos los penales del país. Frente a este contexto también llamó la atención a la oposición política por el tratamiento que le ha dado al tema.
“Yo creo que el INPE es una institución que está en crisis o emergencia desde hace muchos años. Digamos que dentro del Sistema de Justicia siempre suele ser la cenicienta. La gente dice con cierta razón para qué vamos a invertir más en los infractores que son los que delinquen en el país. Lamentablemente ese razonamiento es un golpe muy duro para un sistema democrático, porque lo que busca justamente este sistema es resocializar a las personas que delinquen y en esa perspectiva hay que invertir en el sistema penitenciario y vemos que la corrupción campea en el INPE”, comentó.

Finalmente José Ávila Herrera, jefe del Programa de Asuntos Penales y Penitenciarios de la Defensoría del Pueblo, añadió que la reorganización del INPE, debe recibir mucho respaldo político y ser promovida a través de un debate público. Según refirió es importante determinar qué modelo de sistema penitenciario requiere el país.
"En más de una oportunidad se ha declarado en emergencia el Inpe y se han planteado reorganizaciones, que no han tenido muchos frutos. El actual sistema es indeseable y no ofrece confianza a la justicia penal. Es importante tener en claro, qué significa modernizar las cárceles y si esto implica dotarlas de más tecnología, mejores terapias de resocialización o vincularlas al sector privado. Si la ministra concreta esta propuesta de declarar en reorganización el INPE, desde la Defensoría del Pueblo creemos que se debe promover un debate público, para determinar qué modelo de sistema penitenciario requiere el país. (…) La administración penitenciaria debe ser seguro, respetuoso de los derechos humanos y útil a la sociedad", comentó.
Este tipo de escándalos suscitados en estas últimas semanas en el INPE no deberían llamar la atención si es que consideramos que estamos inmersos en una gran crisis institucional. Sino se toman medidas a mediano o largo plazo seguiremos con más de lo mismo.